MEDIR, CONTROLAR, CORREGIR

¿Te subirías a un automóvil que no tenga tablero de control?

¿Trabajarías en tu negocio  sin un sistema de control?

Es muy importante para la supervivencia de nuestras organizaciones implementar la cultura de la medición, a través de elementos de gestión que permitan evaluar el progreso y/o las desviaciones necesarias de enmendar. Dichos elementos son los Indicadores de Gestión o KPI (Key Performance Indicator).

Los KPI son datos estadísticos que reflejan el resultado de una actividad en un periodo de tiempo definido, sirven para comparar el resultado real versus las metas, los planes o la estrategia de la empresa. Al evidenciar la realidad cuantitativa, propicia la mejora de la gestión y/o toma de decisiones.

Se deben formular en el planeamiento estratégico, para evaluar tanto el plan estratégico como el plan operativo y centrarse sólo en procesos clave que impactan en los resultados del negocio, fijando el mínimo posible de KPI y evitar excesos que, además de no agregar valor, son costos asesinos de la motivación laboral.

La gestión apoyada con los KPI conduce al conocimiento profundo de la organización, poder adelantarse y contrarrestar dificultades, enfrentar oportunidades de mejora, identificar áreas complicadas o de bajo rendimiento oportunamente y ser más racionales en las decisiones. Los datos concretos contribuyen a desterrar prejuicios, a disminuir criterios subjetivos del “yo creo” o “a mí me parece” para evaluar la performance y dar feedback valioso a los colaboradores para su empoderamiento y crecimiento personal.

Implementar un sistema de control en base a indicadores, precisa de objetivos y una estrategia empresarial definida. Sobre esta base, se identifican los factores de éxito de la gestión integral y no sólo resultado. Los factores se relacionan con la efectividad, eficacia, eficiencia y la productividad, conceptos interrelacionados entre sí como se ilustra en el siguiente mapa.

Cada factor de éxito requiere de un indicador, descrito en una fórmula de cálculo; y fijar la línea base (valor inicial), la meta (valor a lograr) y el rango de gestión como el espacio comprendido entre los valores mínimo y máximo.  Asimismo, establecer la metodología para recoger información, fuentes de datos y los responsables de recolectar, tabular, analizar y presentar los resultados. Actualmente existen diversos formatos gráficos (Dashboards) para su presentación, de diferente complejidad.

Como todo sistema, importa saber si requiere recursos adicionales para lograrlo y/o de acompañamiento hasta que las mediciones integren el ADN de la organización. Asimismo, analizar hallazgos para su mejoramiento, estandarización y formalización; y, al mantenerse en uso, procurar su mejora continua. Considerar que KPI cuidadosamente elaborados con los aportes metodológicos del managment, acordes a la organización, con liderazgo de los jefes; conduce a empoderar colaboradores, trabajar en equipo y gestionar la comunicación necesaria.

Combatamos la connotación peyorativa que suele tener en nuestro medio el control mediante mediciones, forjemos con datos precisos una cultura empresarial poderosa, orientada al logro y la meritocracia. Procuremos KPI equivalentes al tablero de control del automóvil, cuyos datos confiables no son cuestionados.

Finalmente, si el control eficaz es clave para la gran organización, los es doblemente más para la PYME, pues las dificultades y limitaciones para obtener recursos obliga a una mayor exigencia en pro de la mayor efectividad posible.

 

Mg. María Timoteo consultora de Gestión de Táctica3.0

By |2018-09-28T10:46:30+00:00septiembre 28th, 2018|La vida del empresario|Comentarios desactivados en MEDIR, CONTROLAR, CORREGIR

About the Author: